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Abogados especialistas · Toda España

Abogado de negligencias médicas en pediatría

Llevaste a tu hijo al médico porque algo no estaba bien y te dijeron que no era nada, que ya se le pasaría. Cuando por fin se vio lo que era, el daño ya estaba hecho. Si crees que a tu hijo no le atendieron como debían, cuéntanos tu caso y lo estudiamos contigo, con un perito médico y con el respeto que merece.

Cuéntanos tu caso

Un despacho especializado en negligencias pediátricas

Somos un despacho de abogados especializado en negligencias médicas y trabajamos casos de mala praxis en pediatría en toda España, siempre del lado de la familia. Cuando el paciente es un niño, un error médico duele el doble. Lo primero que hacemos es estudiar el caso con la historia clínica delante y decirte con honestidad si hubo una negligencia médica que se pueda reclamar. No se trata de números ni de prisas: se trata de tu hijo.

Cuándo un error con tu hijo es una negligencia médica

No todo mal desenlace es una negligencia. Los niños enferman y a veces el daño ocurre pese a una atención correcta. Hablamos de negligencia médica cuando la actuación del profesional se aparta de la lex artis, es decir, del deber de cuidado que la medicina exige, teniendo en cuenta que se trata de un paciente pediátrico, y ese error causa un daño evitable.

Para que exista responsabilidad sanitaria tienen que darse tres piezas: que hubo un error, que ese error incumplió la buena práctica y que existe una relación de causa efecto entre el fallo y el daño. Los niños no siempre saben explicar lo que sienten, y por eso la medicina pediátrica exige más atención, no menos. Un cuadro que en un adulto se controla puede agravarse muy deprisa en un niño. Cuando un profesional no está a la altura de esa exigencia y de ahí nace un daño, hay una posible mala praxis y, como familia, tenéis derecho a que alguien lo revise en serio.

Cuando nadie escucha que tu hijo está mal

No hay nada tan angustioso como ver que a tu hijo le pasa algo y sentir que nadie te escucha. Tú notabas que aquello no era normal, lo dijiste con todas tus fuerzas, y aun así se le restó importancia. Volviste una y otra vez y el diagnóstico correcto llegó tarde. Ahora convives con una secuela, con un tratamiento que no debería haber hecho falta o con la pérdida más difícil de todas, y con una pregunta que no te suelta: ¿se pudo evitar?

El dolor y los síntomas de un niño se subestiman con más frecuencia de lo que debería, precisamente porque el pequeño no sabe describirlos. Cuando esas quejas se ignoran visita tras visita, un problema serio puede avanzar sin control. No estás exagerando por querer entender qué pasó. Cuéntanos tu caso y sal de dudas.

Negligencia médica pediátrica frente a otras formas de desatención al menor

Conviene aclarar de qué hablamos. Nuestro trabajo es la negligencia médica pediátrica: el fallo de un profesional sanitario, un pediatra, un hospital o un centro, en la atención a un menor. Es distinto del concepto amplio de negligencia infantil o maltrato por desatención de los cuidadores en el entorno familiar, que se define por no cubrir las necesidades básicas del niño y que corresponde a los servicios sociales y a otra vía legal.

Ambos conceptos comparten una palabra, negligencia, pero no son lo mismo. El maltrato infantil por omisión, la desatención de necesidades especiales o el abuso sexual son formas de daño al menor que exceden el ámbito sanitario, con sus propios factores de riesgo, como la pobreza, las adicciones de los progenitores o que el niño tenga una discapacidad. Si tu caso encaja ahí, te orientaremos hacia la vía correcta. Lo que sí analizamos a fondo es si la atención médica que recibió tu hijo respetó lo que la medicina exige. Y en ese terreno, las listas de espera prolongadas, una derivación que no llega o una prueba que no se pide a tiempo también pueden estar en el origen de un daño evitable.

Errores médicos más frecuentes en pediatría

En las reclamaciones pediátricas se repiten situaciones como estas:

  • Infecciones graves como una meningitis o una sepsis reconocidas demasiado tarde.
  • Deshidrataciones y cuadros que empeoraron sin la vigilancia debida.
  • Fiebre alta o síntomas de alarma minimizados en varias visitas al pediatra o a urgencias.
  • Retraso en diagnosticar un tumor infantil u otra enfermedad seria.
  • Errores de dosis de medicación por no ajustar el fármaco al peso del niño.
  • Falta de derivación al especialista cuando el cuadro no mejoraba.
  • Errores en pruebas o resultados mal interpretados que retrasan el diagnóstico.

No todo mal desenlace es una negligencia, y te lo diremos con claridad. Pero cuando había señales de alarma, se acudió varias veces y aun así no se actuó, hay motivos serios para reclamar.

Señales de alarma que no deberían ignorarse en un niño

Los errores de diagnóstico son de los más frecuentes en la atención pediátrica, en buena parte porque los síntomas de un niño se subestiman. Hay signos que obligan a extremar la vigilancia y que, ignorados, pueden estar detrás de un diagnóstico tardío con secuelas permanentes:

  • Fiebre muy alta o que no cede, sobre todo en bebés y lactantes.
  • Vómitos persistentes, rechazo del alimento o signos de deshidratación.
  • Somnolencia excesiva, irritabilidad extrema o dificultad para despertar.
  • Dificultad para respirar, quejido o coloración anómala de la piel.
  • Manchas en la piel que no desaparecen al presionar, un signo de alarma de meningitis.
  • Un dolor localizado e intenso que el niño repite visita tras visita.

Ante estas señales, minimizar la queja del menor o darle el alta sin las pruebas adecuadas puede apartarse del deber de cuidado. Un diagnóstico que llega tarde puede causar secuelas que un tratamiento a tiempo habría evitado.

Daños al recién nacido: el parto y el periodo neonatal

Una parte importante de las reclamaciones pediátricas tiene su origen en el parto o en los primeros días de vida. Un bebé puede sufrir un daño por una asistencia incorrecta al parto, por no detectar a tiempo un sufrimiento fetal o por una atención neonatal deficiente. Estos casos tienen su propia vía, muy ligada a la negligencia en el parto, y suelen dejar secuelas que acompañan al niño toda la vida, por lo que la valoración del daño futuro es especialmente delicada.

Cuando el problema surge en el periodo neonatal, en la planta o en la unidad de cuidados, lo revisamos con el mismo rigor: qué se vigiló, qué se registró y qué medidas se tomaron ante los primeros signos de alarma.

Qué secuelas puede sufrir el niño

Una negligencia pediátrica puede dejar secuelas físicas o neurológicas que condicionan el desarrollo del menor. Entre los daños que valoramos con el perito médico están las lesiones neurológicas, las secuelas de una infección tratada tarde, el daño derivado de un error de medicación y las consecuencias de un diagnóstico tardío. Un diagnóstico que llega tarde puede causar secuelas permanentes que un tratamiento a tiempo habría evitado.

Cada uno de esos daños tiene una traducción jurídica y económica, y en los casos infantiles hay que mirar sobre todo al futuro: los cuidados, la rehabilitación y el apoyo que el niño necesitará, a veces durante muchos años. Por eso el primer paso siempre es medir bien la consecuencia del fallo sobre la vida del menor.

Cómo se prueba una negligencia pediátrica

Reclamar una mala praxis no es rellenar un formulario, es construir una prueba sólida. Empezamos por la historia clínica completa del niño: informes de pediatría, urgencias, pruebas, hojas de enfermería y evolución. La Ley 41/2002 reconoce vuestro derecho, como progenitores, a una copia de esa documentación; si no os la dan, la reclamamos por vosotros.

Con esa documentación trabaja el perito médico. Un perito de pediatría revisa el caso y determina si la atención se ajustó a la lex artis o si, con esos síntomas y esa edad, se debió actuar de otra manera. Ese informe pericial es la base de la reclamación y lo que acredita la relación de causa efecto entre el fallo y el daño. Cuando hubo un retraso diagnóstico, suele aplicar la pérdida de oportunidad: aunque no se pueda asegurar el desenlace, el retraso privó al niño de una posibilidad real de estar mejor.

Reclamar en la sanidad pública y en la privada

La vía depende del ámbito. En la sanidad pública se reclama por responsabilidad patrimonial de la Administración, según la Ley 40/2015. El plazo general es de un año, y en el caso de menores con secuelas ese cómputo tiene matices que valoramos con cuidado. En la sanidad privada, la vía es civil, por el artículo 1902 del Código Civil, frente al profesional, el centro o su aseguradora. En muchos casos se negocia primero con la compañía y solo se acude a los tribunales si no hay un acuerdo justo.

Abogados de negligencia pediátrica en toda España

No necesitáis tener el despacho en vuestra ciudad. Reclamamos frente a hospitales públicos y frente a clínicas privadas en cualquier comunidad. Nos ocupamos de pedir la documentación, coordinar al perito médico y llevar la reclamación de principio a fin, sin que tengáis que moveros. Como víctima de una negligencia, tu hijo y tu familia tenéis unos derechos concretos que merece la pena hacer valer.

Indemnización por negligencia pediátrica: qué podéis reclamar

La indemnización busca reparar el daño y, sobre todo, cubrir las necesidades del niño de cara al futuro. Con carácter orientativo se calcula tomando como referencia el baremo de la Ley 35/2015, adaptado a cada caso. Se valora:

  • Las secuelas físicas o neurológicas del menor.
  • Los cuidados, la rehabilitación y el apoyo que necesitará, a veces durante muchos años.
  • El daño moral de la familia.
  • Los gastos y perjuicios derivados de la atención al niño.
  • En caso de fallecimiento, la indemnización que corresponde a los padres y hermanos.

No podemos darte una cifra exacta sin ver tu documentación, y desconfía de quien te la prometa. En los casos infantiles la valoración del futuro del menor es especialmente delicada. Para una idea inicial usa nuestra calculadora de indemnización, recordando que la cantidad real depende del informe pericial.

Plazos para reclamar: no lo dejes pasar

El tiempo corre, y este es el error que más casos buenos echa a perder. En la sanidad pública el plazo general es de un año, con matices propios cuando hay un menor con secuelas. En la vía civil los plazos pueden ser distintos. Como cada situación cambia, conviene revisarlo cuanto antes en nuestra guía de plazos para no perder la vía.

Por qué elegirnos

Somos un despacho especializado en negligencias médicas y sabemos que un caso pediátrico se lleva de otra forma, con más cuidado y más tiempo. Trabajamos con peritos de pediatría que entienden lo que hay detrás de cada síntoma en un niño. Somos claros contigo: si no hay negligencia, te lo diremos. Y si la hay, planteamos el asunto para que el coste no sea el motivo que impida defender a tu hijo. Lo primero es escuchar tu historia.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si lo que le pasó a mi hijo fue una negligencia?
No siempre es fácil saberlo, y por eso hace falta revisar la historia clínica y contar con un perito médico. La clave es si la atención respetó la lex artis y si un pediatra razonable habría actuado de otra forma ante los mismos síntomas.

Fui varias veces y siempre me decían que no era nada, ¿eso cuenta?
Sí, es muy relevante. Las visitas repetidas por lo mismo, minimizadas una tras otra, son un patrón habitual en las negligencias. También lo vemos en la negligencia en atención primaria y en el retraso en el diagnóstico.

Mi hijo sufrió el daño en el parto, ¿es este el caso?
Los daños durante el parto tienen su propia vía. Puedes ver cómo los abordamos en la página de negligencia médica en el parto, aunque también revisamos aquí lo ocurrido en el periodo neonatal.

¿Es negligencia una dosis de medicación mal calculada?
Puede serlo. En pediatría la dosis se ajusta al peso del niño, y un error en ese cálculo que provoque un daño se aparta del deber de cuidado y puede fundamentar una reclamación.

¿Qué diferencia hay entre negligencia médica y negligencia infantil?
La negligencia médica pediátrica es un fallo sanitario en la atención al niño. La negligencia infantil o el maltrato por desatención de los cuidadores es otra cosa, ligada a los servicios sociales. Nosotros nos ocupamos de la primera.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar por mi hijo?
En la sanidad pública, el plazo general es de un año, con matices propios cuando hay un menor con secuelas. Conviene revisarlo cuanto antes con nosotros para no perder la vía.

Si crees que a tu hijo no le atendieron como merecía, no cargues solo con esa duda. Cuéntanos tu caso y lo estudiamos contigo, con el cuidado y el respeto que necesitáis.

Enlaces útiles: negligencia en el parto · negligencia en urgencias · retraso en el diagnóstico · plazo para reclamar.

Cuéntanos tu caso

Cómo trabajamos

Primero estudiamos, luego reclamamos.

Antes de dar ningún paso, un perito médico revisa tu historia clínica y valoramos si el daño se pudo evitar. Si vemos recorrido, peleamos por la indemnización que te corresponde; si no lo vemos, te lo decimos de frente.

Trabajamos con pacientes de toda España y llevamos casi todo el proceso sin que tengas que moverte. Nos ocupamos de pedir la documentación, coordinar al perito y llevar la reclamación de principio a fin.

Lo primero, porque corre

El plazo para reclamar no espera a que estés listo.

La ley pone un límite y, cuando pasa, ya no hay nada que hacer aunque tuvieras razón. Por eso va aquí arriba y no escondido en una pregunta frecuente.

Sanidad pública1 año

Desde que el daño se estabiliza. Responsabilidad patrimonial.

Sanidad privadaHasta 5 años

Según el tipo de responsabilidad. Vía civil.

La claveCuándo arranca

El reloj no empieza el día del error, sino cuando el daño queda determinado.

Las tres vías para reclamar

Cada vía tiene su propio procedimiento y su propio plazo. Se decide según dónde y cómo se produjo el daño.

01 · pública

Vía administrativa

Responsabilidad patrimonial
  • Cuando el daño ocurre en la sanidad pública, frente a la Administración.
  • Conforme a la Ley 40/2015.
  • Plazo general de un año desde la estabilización de las secuelas.
  • Empieza con una reclamación administrativa previa.
02 · privada

Vía civil

Responsabilidad civil o contractual
  • Cuando el daño se produce en la sanidad privada, frente al médico, la clínica o su aseguradora.
  • Por el artículo 1902 del Código Civil, con plazo de un año.
  • O por la vía contractual, con un plazo más amplio.
  • El informe pericial sostiene la demanda.
03 · penal

Vía penal

Imprudencia profesional grave
  • Reservada a los casos más graves de imprudencia profesional.
  • Por los artículos 142 y 152 del Código Penal.
  • No es la vía habitual: la mayoría se resuelve por la patrimonial o la civil.

Elegir mal la vía puede hacer perder un buen caso. Por eso determinamos el ámbito correcto desde el principio.

Cómo trabaja un despacho de negligencias médicas

Construimos la prueba, paso a paso.

Reclamar una mala praxis no es rellenar un formulario. El proceso es siempre el mismo, para que sepas en todo momento por dónde vas.

01 / 04

Escuchamos tu caso

Reunimos la documentación, empezando por tu historia clínica completa, los informes de alta y las pruebas.

02 / 04

Un perito lo analiza

Un perito médico independiente estudia si hubo un error y si ese error causó el daño. Sin un buen informe pericial, una reclamación por negligencia médica no se sostiene ante los tribunales.

03 / 04

Elegimos la vía

Si el daño ocurrió en la sanidad pública, se reclama por responsabilidad patrimonial. Si fue en la privada, por responsabilidad civil. En los casos más graves cabe también la vía penal.

04 / 04

Reclamamos y te acompañamos

Reclamamos la indemnización y te acompañamos hasta el final, negociando con la aseguradora o litigando según convenga a tu caso.

En muchos asuntos se negocia primero con la compañía de seguros del hospital o del médico, y solo se acude al juzgado si no hay un acuerdo justo. Tú decides siempre con toda la información delante.

Tipos de caso que reclamamos

Sin nombres y sin cifras: el tipo de negligencia y la vía por la que se reclama.

Retraso de diagnóstico oncológico

Vía civil · sanidad privadaSe valora la pérdida de oportunidad terapéutica cuando el diagnóstico llega tarde.

Lesión en cirugía programada

Responsabilidad patrimonial · sanidad públicaSe estudia si la secuela era evitable a partir del informe pericial.

Falta de consentimiento informado

Vía civil · sanidad privadaSe analiza el daño derivado de una información insuficiente antes del tratamiento.

Infección tras una intervención

Responsabilidad patrimonial · sanidad públicaSe revisa si hubo un fallo en los protocolos de asepsia.

Cada caso es distinto y su resultado depende de sus circunstancias. Estas categorías son orientativas y no garantizan un resultado.

Cuéntanos qué pasó. Te decimos si hay caso.

Sin compromiso y con criterio. Revisamos tu situación y te orientamos sobre la vía y el plazo antes de que decidas nada.