Somos un despacho de abogados centrado en negligencias médicas y responsabilidad sanitaria, y trabajamos reclamaciones por infección hospitalaria en toda España. Del lado del paciente, siempre. Lo primero que hacemos es estudiar tu caso antes de que des ningún paso: si no vemos recorrido, te lo decimos de frente; si lo hay, peleamos por la indemnización que te corresponde.
Por qué una infección hospitalaria cuesta tanto de asumir
Las infecciones hospitalarias, también llamadas infecciones nosocomiales, son de las situaciones más duras de digerir. Entraste confiando en que el hospital era el sitio más seguro para curarte y volviste a casa peor de lo que estabas, con una afección nueva que no tenía nada que ver con lo que te llevó allí. Es normal que sientas rabia, que te preguntes si alguien hizo algo mal y que nadie del centro te haya dado una explicación clara. A veces la infección aparece tras una operación, otras veces después de días de ingreso, un catéter, una sonda o una vía. Y casi siempre te dicen lo mismo: que son cosas que pasan, que hay un porcentaje de riesgo. Puede que sea cierto en tu caso y puede que no. Por eso lo primero que hacemos es mirar tu historia clínica con un perito médico, sin prometerte nada de antemano.
Cuándo una infección hospitalaria es una negligencia médica
Aquí toca ser honestos, porque es la clave de todo. Una infección hospitalaria no es una negligencia médica de forma automática. Los hospitales conviven con bacterias y microorganismos, y existe un riesgo real de infección que no siempre se puede eliminar por mucho que todo se haga bien. Que hayas contraído una infección durante tu hospitalización, por sí solo, no significa que haya responsabilidad sanitaria.
Lo que convierte una infección nosocomial en mala praxis es poder probar que la actuación del centro se apartó de la lex artis, es decir, de lo que un servicio diligente habría hecho en las mismas circunstancias. Para que exista responsabilidad tienen que encajar tres piezas: que hubo un fallo, que ese fallo incumplió la buena práctica y que hay una relación de causa efecto entre ese fallo y el daño que sufriste. Cuando esas tres piezas encajan, hay caso y hay derecho a reclamar.
Además, en este tipo de infecciones juega a favor del paciente un matiz jurídico importante. La normativa de consumidores y usuarios (artículo 148 de su ley) ha permitido a los tribunales aplicar en muchos supuestos una responsabilidad de carácter más objetivo sobre los servicios sanitarios, de modo que a menudo es el hospital quien debe acreditar que aplicó todos los protocolos de seguridad, higiene y control de infecciones. El Tribunal Supremo ha ido perfilando cómo se reparte esa carga de la prueba. Que exista ese respaldo legal no te ahorra el informe pericial, pero sí refuerza tu posición.
No es normal salir del hospital con una infección que nadie vigiló
Ingresar para mejorar y salir peor deja una herida que no es solo física. Puede que un ingreso corto se convirtiera en semanas de tratamiento, en una nueva intervención o en secuelas con las que ahora tienes que vivir. Puede que un familiar entrara por una patología controlada y una sepsis mal atendida lo cambiara todo. Y en medio del miedo, nadie os explica con claridad qué pasó ni por qué.
No estás exagerando por querer entender. Como paciente tienes derecho a saber si la asistencia respetó los niveles de seguridad exigibles y, si no los respetó, a reclamar. Nosotros te ayudamos a demostrarlo. Cuéntanos tu caso y sal de dudas.
Errores e infecciones nosocomiales más frecuentes en una reclamación
Cada caso es distinto, pero hay situaciones que se repiten y que apuntan a un posible error médico cuando las miramos con lupa:
- Infección postoperatoria tras una cirugía en la que no consta que se siguieran las medidas de asepsia, la desinfección del material o la profilaxis antibiótica pautada.
- Infecciones asociadas a catéteres, vías o sondas que se mantuvieron más tiempo del recomendado o sin los cuidados debidos.
- Fiebre o signos de infección ignorados durante el ingreso, sin que nadie pidiera análisis, hemocultivos o pruebas a tiempo.
- Tratamiento antibiótico iniciado tarde o inadecuado, cuando el cultivo ya indicaba otra cosa.
- Bacterias multirresistentes, como algunas cepas hospitalarias de estafilococo, cuya presencia obliga a extremar el control, la limpieza y el aislamiento del enfermo, y donde el fallo de protocolo pesa mucho.
- Fallos de esterilización de instrumental o quirófanos, o incumplimiento de las prácticas de prevención en las distintas vías de contagio.
- Brotes dentro de un servicio o una planta que revelan un problema estructural de control de infecciones y no un caso aislado.
- Infecciones en personas ya frágiles (mayores, inmunodeprimidas) donde la falta de vigilancia durante la estancia tuvo consecuencias graves.
Si lo tuyo se parece a alguno de estos supuestos, merece la pena que un perito médico revise qué ocurrió antes de dar nada por perdido. Que te lo mire un profesional no te compromete a nada: sirve para saber si de verdad hay algo que reclamar.
Tipos de infección nosocomial más frecuentes y cómo se manifiestan
Se considera infección nosocomial la que se contrae durante la asistencia sanitaria y que no estaba presente ni en periodo de incubación al ingresar. Suele aparecer a partir de las 48 horas del ingreso o tras un procedimiento. Estos son los tipos más habituales y sus señales:
- Infección del tracto urinario, muy asociada al sondaje. Cursa con fiebre y dolor o escozor al orinar, y es de las infecciones más comunes durante un ingreso.
- Infección respiratoria o neumonía asociada a la ventilación, que se manifiesta con tos con flema, fiebre y dificultad para respirar.
- Infección del torrente sanguíneo, ligada a catéteres y vías, que puede provocar fiebre elevada, confusión y una respiración rápida. Cuando la respuesta del organismo se descontrola aparece la sepsis, un cuadro grave que exige tratamiento urgente.
- Infección de la herida quirúrgica, con enrojecimiento, calor y dolor alrededor de la cicatriz, supuración o reapertura de la herida.
Reconocer a tiempo estos síntomas importa por tu salud y también para la reclamación, porque el momento en que aparecen los signos ayuda al perito médico a situar el origen de la infección.
Por qué se producen las infecciones nosocomiales
Entender las causas ayuda a ver dónde puede estar el fallo. Estas infecciones se ven favorecidas por varios factores:
- Los procedimientos invasivos (cirugía, catéteres, sondas, respiradores) facilitan la entrada directa de microorganismos al organismo, por lo que la técnica estéril en su colocación es clave.
- Muchos pacientes ingresados tienen el sistema inmunitario debilitado por su enfermedad de base, la edad o el tratamiento, y toleran peor cualquier contagio.
- La falta de higiene de manos del personal es una de las vías más frecuentes de transmisión cruzada entre pacientes, y por eso los protocolos la sitúan en el centro de la prevención.
- La multirresistencia bacteriana, cuando los microorganismos desarrollan resistencia a los antibióticos, obliga a extremar el aislamiento y el control. Un uso prudente de los antibióticos, evitando prescripciones innecesarias, ayuda a frenar esa resistencia.
- Los agentes infecciosos no siempre vienen de fuera: a veces proceden de la propia flora del paciente, que se descontrola tras una cirugía o un tratamiento agresivo. Aun así, el uso del equipo de protección y la desinfección de las superficies de alto contacto siguen siendo obligatorios.
Que exista un riesgo natural no exime al centro de aplicar las medidas de prevención. Cuando esas medidas fallan y aparece el daño, es cuando hablamos de una posible negligencia médica.
Qué secuelas y daños puede dejar una infección hospitalaria
El alcance de una infección nosocomial va desde lo reversible hasta lo más grave. Entre las secuelas y lesiones que valoramos con el perito médico están las cicatrices y daños tras nuevas intervenciones, la pérdida de función de un órgano o un miembro, las secuelas derivadas de una sepsis, el agravamiento de la enfermedad de base, los cuadros de dolor crónico y, en los casos más duros, el fallecimiento del paciente.
Cada uno de esos daños tiene una traducción jurídica y económica. Por eso el primer paso siempre es medir bien la consecuencia real de la infección: sin una valoración seria, ninguna reclamación se sostiene.
Cómo demuestra el abogado una negligencia por infección hospitalaria
Reclamar una mala praxis no es rellenar un formulario, es construir una prueba sólida. Nuestro proceso es siempre el mismo, ordenado y sin sorpresas, para que sepas en todo momento por dónde vas.
El proceso empieza por reunir tu historia clínica completa: la evolución del ingreso, las pruebas, los cultivos, los antibióticos pautados, las hojas de enfermería y el registro de la intervención. Es tu derecho tenerla y es la base de todo. Si el hospital te la niega o la retrasa, la reclamamos por ti.
Con esa documentación, un perito médico independiente analiza si la infección era evitable, si hubo un fallo de higiene, de asepsia o de prevención, y si se detectó o se trató tarde. Ese informe pericial es la pieza clave de cualquier reclamación por responsabilidad sanitaria: es lo que acredita la relación de causa efecto entre la actuación del centro y el daño. Sin él, no hay caso que se sostenga ante el tribunal.
A partir de ahí elegimos la vía correcta, porque equivocarla hace perder buenos casos:
- Si la infección se produjo en la sanidad pública, se reclama por responsabilidad patrimonial de la Administración (Ley 40/2015). El plazo general es de un año desde que las secuelas quedan estabilizadas.
- Si fue en un centro o clínica privada, se reclama por la vía civil (art. 1902 del Código Civil), también con un plazo de un año, o por la responsabilidad civil contractual cuando proceda, frente al centro, el profesional o su aseguradora.
- En los daños más graves cabe además la vía penal por imprudencia profesional.
En la mayoría de casos se negocia primero con las aseguradoras y solo se acude al juicio si no hay un acuerdo justo. Ojo con los plazos, porque son cortos y se pasan sin que te des cuenta. Aquí explicamos cuánto tiempo tienes para reclamar.
Abogados de infecciones hospitalarias en toda España
No necesitas tener el despacho en tu ciudad. Trabajamos con pacientes de toda España y la mayor parte del proceso se hace sin que tengas que moverte de tu comunidad. Nos ocupamos de pedir la documentación, coordinar al perito médico y llevar la reclamación de principio a fin. Tú te centras en recuperarte.
Como víctima de una negligencia tienes unos derechos concretos, y hacerlos valer no debería depender de tener cerca a un buen abogado. Por eso llevamos casos de infección nosocomial en cualquier hospital o centro de salud, tanto en la sanidad pública como en la privada.
Indemnización por infección hospitalaria: qué puedes reclamar
La indemnización busca reparar todo el daño, no solo una parte. Con carácter orientativo se calcula tomando como referencia el baremo de la Ley 35/2015, el mismo que se usa para valorar daños personales, adaptado a tu caso. Se valora:
- Los días de recuperación de más y el tiempo que estuviste peor por culpa de la infección.
- Las secuelas permanentes, físicas o estéticas, que te hayan quedado.
- El daño moral por todo lo que has pasado.
- El lucro cesante, si has dejado de ingresar por lo ocurrido.
- Los gastos de nuevas intervenciones, tratamiento y cuidados futuros.
No podemos darte una cifra exacta sin ver tu documentación, y desconfía de quien te la prometa. Lo que sí podemos es darte una estimación realista desde el principio. Para hacerte una idea inicial, usa nuestra calculadora de indemnización. Es un punto de partida, no una cifra cerrada: cada caso se valora con su pericia.
Por qué elegirnos
Trabajamos solo negligencias médicas, con perito médico colaborador desde el primer análisis. Conocemos cómo se documenta un ingreso, dónde suelen estar los fallos de control de infecciones y cómo se sostiene un caso de este tipo ante los tribunales. Sabemos también que abrir un procedimiento asusta, también por lo económico. Por eso planteamos el proceso de forma que el coste no sea el motivo por el que renuncies a reclamar lo que es tuyo. Te lo explicamos con transparencia antes de dar cualquier paso, sin letra pequeña y sin promesas vacías.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las bacterias hospitalarias más peligrosas?
Las más problemáticas son las multirresistentes, como ciertas cepas de estafilococo resistente a antibióticos y otras bacterias que se transmiten en el entorno hospitalario. Lo relevante desde el punto de vista legal no es solo la bacteria, sino si el hospital aplicó los protocolos de prevención, limpieza y aislamiento que su presencia exige.
¿Cuándo una infección hospitalaria es negligencia?
Cuando se puede probar que era evitable, por un fallo de higiene, esterilización o prevención, o que, una vez apareció, se detectó o se trató tarde. Si el centro siguió todos los protocolos y aun así se produjo, puede no haber responsabilidad. Por eso hace falta un perito médico que analice tu historia clínica.
¿Y si me dicen que son cosas que pasan?
Es una frase habitual y no siempre es verdad. Que exista un riesgo estadístico no exime al hospital de haber hecho bien las cosas. En este tipo de casos, además, suele ser el propio centro quien debe demostrar que actuó de forma correcta. Si sospechas que algo falló, deja que revisemos la documentación antes de dar nada por perdido.
¿Es grave una infección hospitalaria?
Puede serlo. Muchas se resuelven con tratamiento, pero otras derivan en una sepsis, en nuevas cirugías o en secuelas permanentes, sobre todo en pacientes frágiles. La gravedad influye tanto en tu salud como en la valoración de la indemnización.
¿Qué se considera una infección nosocomial?
Es la que se contrae durante la asistencia sanitaria y que no estaba presente ni en periodo de incubación cuando ingresaste. Suele manifestarse a partir de las 48 horas del ingreso o tras un procedimiento, y por eso el momento en que aparecen los síntomas es un dato clave en la reclamación.
¿Cómo se reclama una infección hospitalaria paso a paso?
En la sanidad pública, la reclamación por responsabilidad patrimonial se presenta por escrito frente a la Administración sanitaria, y conviene enviarla por un medio que deje constancia, como el burofax, para acreditar la fecha. En la privada, se dirige al centro o a su aseguradora. En ambos casos, la base es la historia clínica y el informe del perito médico. Nosotros preparamos y presentamos todo el escrito por ti.
Si crees que una infección hospitalaria te dañó a ti o a un familiar, cuéntanos tu caso. Lo estudiamos con un perito médico y te decimos con claridad si podemos ayudarte.
Enlaces útiles: negligencia por errores quirúrgicos · negligencias en residencias de ancianos · falta de consentimiento informado · plazo para reclamar · calculadora de indemnización.