Somos un despacho de abogados especializado en negligencias médicas y llevamos casos de mala praxis otorrinolaringológica (ORL) en toda España. Del lado del paciente, siempre. Lo primero que hacemos es estudiar tu caso antes de que des ningún paso: si no vemos recorrido, te lo decimos de frente; si lo hay, reclamamos la indemnización que te corresponde.
Cuándo una negligencia de otorrino es reclamable
No todo mal resultado es una negligencia médica. La otorrinolaringología tiene riesgos conocidos y hay complicaciones que ocurren aunque el equipo lo haga todo bien. Hablamos de negligencia cuando la actuación del otorrino se apartó de la lex artis, es decir, de lo que un profesional cuidadoso habría hecho en las mismas circunstancias, y ese error causó al paciente un daño que se podía haber evitado.
Para que exista responsabilidad sanitaria tienen que encajar tres piezas: que hubo un error médico, que ese error incumplió la buena práctica y que existe una relación de causa efecto entre el fallo y el daño. El otorrino tiene una obligación de medios, no de resultados: no se le exige curar siempre, pero sí actuar con la diligencia que marca su especialidad. Demostrarlo es el trabajo del abogado y del perito médico.
Cuando lo que perdiste no vuelve
El oído, la voz, el equilibrio, el olfato. La otorrinolaringología toca funciones que damos por sentadas hasta que fallan. Por eso una secuela en esta especialidad afecta tanto al día a día: una pérdida de audición, una parálisis facial, una voz que ya no es la misma, un vértigo que no se va.
Puede que una operación de oído o de tiroides te dejara una lesión de un nervio. Puede que un bulto en el cuello o una molestia persistente se restaran importancia y detrás hubiera un tumor de cabeza y cuello que avanzó. Y mientras te adaptas a una vida distinta, te falta la explicación de qué se hizo y por qué salió así.
No estás exagerando por querer entender. Como paciente tienes derecho a saber si la asistencia respetó la lex artis y, si no la respetó, a reclamar. Nosotros te ayudamos a demostrarlo. Cuéntanos tu caso y sal de dudas.
Errores de otorrino más frecuentes
La otorrinolaringología abarca varias subespecialidades y trastornos del oído, la nariz y la garganta, y combina cirugía muy fina, cerca de nervios delicados, con oncología de cabeza y cuello que no admite demoras. Estos son los errores que más veces vemos convertidos en una reclamación por mala praxis:
- Lesión del nervio facial durante una cirugía de oído o de parótida, con parálisis facial.
- Parálisis de las cuerdas vocales tras una operación de tiroides, con secuelas en la voz.
- Pérdida de audición o sordera, unilateral o bilateral, por una intervención mal realizada.
- Tumor de cabeza y cuello no diagnosticado a tiempo (laringe, tiroides, un neurinoma).
- Errores quirúrgicos en intervenciones comunes como una amigdalectomía, que dañan tejidos sanos.
- Prescripción de fármacos ototóxicos sin la vigilancia debida.
- Infección no tratada que se complica hacia una meningitis o un absceso.
- Falta de información real sobre los riesgos de la cirugía.
Muchos de estos casos comparten un patrón: había síntomas, y el diagnóstico o la técnica fallaron. Es la pérdida de oportunidad de un mejor resultado. Si te reconoces en alguno de estos supuestos, merece la pena que un perito médico revise qué ocurrió.
Cómo saber si tu caso de otorrino fue una negligencia
No toda complicación implica una negligencia: hay que analizar la actuación concreta. Aun así, hay señales que orientan hacia un error evitable:
- Una parálisis facial tras una cirugía de oído, por daño accidental al nervio.
- Una pérdida de audición que aparece después de una intervención.
- Una voz que cambia tras operarte de tiroides, por parálisis de las cuerdas vocales.
- Un diagnóstico tardío de un cáncer de laringe o tiroides pese a síntomas persistentes.
- Una infección de oído o garganta que no se trató y derivó en una complicación grave.
Ante cualquiera de estas situaciones tienes derecho a pedir una segunda opinión y a acceder a tu historia clínica completa, que la Ley 41/2002 te reconoce. Ese es el punto de partida para saber si hay caso.
Qué secuelas puede dejar una mala praxis de otorrino
El alcance de una negligencia ORL va desde lo reversible hasta lo permanente. Entre las secuelas y lesiones que valoramos con el perito médico están la sordera total o parcial, la parálisis facial, la afonía o disfonía por daño en las cuerdas vocales, el vértigo crónico, la pérdida de olfato, las secuelas de un tumor diagnosticado tarde y el impacto psicológico que todo ello arrastra.
Cada uno de esos daños tiene una traducción jurídica y económica, y algunos, según su grado, pueden derivar en una incapacidad que afecta a tu capacidad de trabajar, sobre todo cuando la voz o la audición son tu herramienta. La compensación se dirige al paciente y, en caso de fallecimiento, a los familiares perjudicados. Por eso el primer paso siempre es medir bien el daño: sin una valoración seria, ninguna reclamación se sostiene.
Cómo demuestra el abogado una negligencia de otorrino
Reclamar una mala praxis no es rellenar un formulario, es construir una prueba sólida. Empezamos por reunir tu historia clínica completa: las pruebas de imagen, las audiometrías, las biopsias, el consentimiento informado y los informes quirúrgicos. En estos casos, la documentación revela si el diagnóstico llegó a tiempo y si la técnica fue la adecuada. Es tu derecho tenerla y, si el hospital te la niega o la retrasa, la reclamamos por ti.
Con esa base, un perito otorrinolaringólogo independiente determina si hubo un error médico y si el daño se pudo evitar. Colaboramos con peritos médicos expertos, y el papel de ese informe pericial es la pieza clave de la reclamación por responsabilidad sanitaria: acredita la relación de causa efecto entre el acto médico y el daño, y sirve tanto para la evaluación del daño como para el juicio.
A partir de ahí elegimos la vía correcta:
- Si el daño ocurrió en la sanidad pública, se reclama por responsabilidad patrimonial de la Administración (Ley 40/2015), con un plazo de un año desde la estabilización de las secuelas.
- Si fue en un centro o médico privado, se reclama por la vía civil (art. 1902 del Código Civil), también con un año, o la contractual cuando corresponda.
En los casos más graves cabe además la vía penal por imprudencia profesional (arts. 142 y 152 del Código Penal). En la mayoría de casos se negocia primero con la aseguradora y solo se acude a los tribunales si no hay un acuerdo justo.
Abogados de negligencias de otorrino en toda España
No necesitas tener el despacho en tu ciudad. Trabajamos con pacientes de toda España y la mayor parte del proceso se hace sin que tengas que moverte. Nos ocupamos de pedir la documentación, coordinar al perito médico y llevar la reclamación de principio a fin. Tú te centras en recuperarte.
Como víctima de una negligencia tienes unos derechos concretos, y hacerlos valer no debería depender de tener cerca a un buen abogado. Por eso llevamos casos de mala praxis ORL en cualquier comunidad, tanto en la sanidad pública como en la privada.
Indemnización por negligencia de otorrino: qué puedes reclamar
La indemnización busca reparar todo el daño, no solo una parte. Con carácter orientativo se calcula tomando como referencia el baremo de la Ley 35/2015, adaptado a cada caso. Se valora:
- Los días de recuperación y de tratamiento.
- Las secuelas permanentes, como la sordera, la parálisis facial o la afonía.
- El perjuicio estético y funcional.
- El lucro cesante, sobre todo cuando la voz o la audición son tu herramienta de trabajo.
- Los gastos de tratamiento, prótesis auditivas, rehabilitación y cuidados futuros.
No podemos darte una cifra exacta sin ver tu documentación, y desconfía de quien te la prometa. Para hacerte una idea inicial, usa nuestra calculadora de indemnización. Es un punto de partida, no una cifra cerrada.
Plazos para reclamar: no lo dejes pasar
El tiempo corre, y este es el error que más casos buenos echa a perder. Como regla general hay un año de plazo, que suele empezar cuando las secuelas quedan estabilizadas y se conoce su alcance real. Como cada situación es distinta, cuanto antes lo consultes, más fuerte llega tu reclamación. Compruébalo en nuestro apartado de plazos.
Por qué elegirnos
Nos dedicamos solo a negligencias médicas, con perito médico especializado desde el primer análisis. Conocemos cómo se documenta una cirugía de oído, nariz o garganta y dónde suelen estar los fallos, y eso marca la diferencia a la hora de sostener un caso. Sabemos también que emprender una reclamación impone, también por lo económico. Por eso planteamos el proceso de forma que el coste no sea el motivo por el que dejes pasar lo que es tuyo. Te lo explicamos con transparencia desde el inicio y nunca prometemos un resultado.
Preguntas frecuentes
Me quedé con la cara paralizada tras una operación de oído, ¿puedo reclamar?
Es uno de los supuestos que revisamos. La lesión del nervio facial puede ser un riesgo conocido, pero también un error evitable de técnica. Un perito médico analizará el protocolo quirúrgico para determinarlo.
Tras operarme de tiroides me cambió la voz, ¿es negligencia?
Puede serlo si la parálisis de las cuerdas vocales fue evitable o si no te informaron de ese riesgo (Ley 41/2002). Se estudia con la historia clínica y el consentimiento que firmaste.
Tardaron en diagnosticarme un tumor de garganta, ¿tengo caso?
Si había síntomas o pruebas que se ignoraron y ese retraso empeoró tu pronóstico, hay que revisarlo. La pérdida de oportunidad se valora en la indemnización.
Perdí audición después de una intervención, ¿se puede reclamar?
Si la sordera fue consecuencia de un error evitable o de una técnica incorrecta, sí. El perito médico valora si la actuación respetó la lex artis.
¿Cuánto tiempo tengo para reclamar?
Por norma general, un año desde que las secuelas se estabilizan. Al ser un plazo corto, conviene no dejarlo para el final.
Si un error de otorrino te ha dejado secuelas o retrasó tu diagnóstico, cuéntanos tu caso. Lo estudiamos con un perito médico y te decimos con claridad si podemos ayudarte.
Enlaces útiles: diagnóstico tardío de cáncer · negligencia por errores quirúrgicos · falta de consentimiento informado · plazo para reclamar.