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Abogados especialistas · Toda España

Abogado de negligencias médicas en cirugía vascular

Una cirugía de alto riesgo donde un fallo evitable tuvo consecuencias graves: una trombosis que no se previno, una lesión vascular, una isquemia que acabó en amputación. Si crees que hubo un error médico, cuéntanos tu caso y lo estudiamos con un perito médico especialista.

Somos un despacho de abogados especializado en negligencias médicas y llevamos casos de mala praxis en cirugía vascular y cardiovascular en toda España. Del lado del paciente, siempre. Lo primero que hacemos es estudiar tu caso antes de que des ningún paso: si no vemos recorrido, te lo decimos de frente; si lo hay, reclamamos la indemnización que te corresponde.

Cuándo una cirugía vascular es una negligencia médica

No todo mal resultado es una negligencia médica. Nadie entra a una cirugía vascular o cardiovascular sin saber que es seria, y hay complicaciones inherentes a la técnica que ocurren aunque el equipo lo haga todo bien. Hablamos de negligencia cuando la actuación se apartó de la lex artis, es decir, de lo que un cirujano cuidadoso habría hecho en las mismas circunstancias, y ese error causó al paciente un daño que se podía haber evitado con la vigilancia, la indicación o la técnica correctas.

La cirugía vascular está muy vinculada a la cardiología: opera el corazón, la aorta y los grandes vasos siguiendo los protocolos de las sociedades científicas, como la Sociedad Española de Cardiología. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España, y muchos de estos cuadros llegan por urgencias, donde un infarto o una isquemia mal atendidos pueden costar la vida. A veces el daño no viene del quirófano, sino de un retraso previo: unas listas de espera que dejan avanzar una patología que ya era grave.

Para que exista responsabilidad sanitaria tienen que encajar tres piezas: que hubo un error, que ese error incumplió la buena práctica médica y que existe una relación de causa efecto entre el fallo y el daño. El cirujano tiene una obligación de medios y no de resultados: no se le exige garantizar la curación, pero sí actuar con la diligencia, los protocolos y los estándares que marca su especialidad. Demostrar esa conducta contraria a la lex artis es, precisamente, el trabajo del abogado y del perito médico.

Cuando el riesgo asumido no era este

Asumes que una operación de aorta, un bypass o una cirugía de varices tiene su riesgo. Pero una cosa es una complicación bien manejada y otra muy distinta un daño que se pudo evitar.

Puede que una trombosis que se debía haber prevenido acabara en una amputación. Puede que una intervención dejara una secuela que nadie te explicó. Y en medio del susto, os hablan del riesgo de este tipo de operaciones sin entrar en lo que de verdad pasó. Esa ausencia de respuestas es, casi siempre, lo que más pesa.

No estás exagerando por querer entender. Como paciente tienes derecho a saber si la asistencia respetó la lex artis y, si no la respetó, a reclamar. Nosotros te ayudamos a demostrarlo. Cuéntanos tu caso y sal de dudas.

Errores en cirugía vascular más frecuentes

La cirugía vascular y cardiovascular exige indicaciones muy afinadas y una vigilancia estrecha antes, durante y después. Estos son los errores que más veces vemos convertidos en una reclamación por mala praxis:

  • Trombosis o embolia no prevenida pese a los factores de riesgo del paciente.
  • Retraso en tratar una isquemia que deriva en amputación de un miembro.
  • Lesión vascular durante la intervención.
  • Indicación quirúrgica incorrecta o mal valorada.
  • Falta de control postoperatorio ante señales de alarma.
  • Infección de la herida o del injerto mal prevenida o mal tratada.
  • Fallo en la anticoagulación o en la monitorización tras la cirugía.
  • Olvido de material quirúrgico dentro de la cavidad del paciente tras la intervención.
  • Evaluación preoperatoria insuficiente, sin valorar bien el riesgo ni los antecedentes antes de operar.

En esta especialidad, el tiempo de reacción ante una complicación es determinante: un retraso puede marcar la diferencia entre salvar un miembro y perderlo. La aplicación de protocolos de seguridad y de listas de verificación reduce estos eventos adversos. Si te reconoces en alguno de estos supuestos, merece la pena que un perito médico revise qué ocurrió antes de dar nada por perdido.

Cómo saber si tu cirugía vascular fue una negligencia

No toda complicación en una cirugía de alto riesgo implica una negligencia: hay que analizar la actuación concreta del equipo. La responsabilidad aparece cuando se demuestra que se actuó por debajo del estándar de cuidado exigible y que ese fallo causó, de forma directa, el daño.

Estas son las señales que más orientan hacia un error evitable:

  • Una lesión no intencional de un vaso sanguíneo durante la intervención.
  • Fallos en la monitorización de las constantes durante o después de la cirugía.
  • Falta de vigilancia postoperatoria ante los primeros signos de isquemia, trombosis o sangrado.
  • No seguir las listas de verificación quirúrgica que confirman la identidad del paciente y el sitio a operar.
  • Un consentimiento informado inexistente o que no explicaba los riesgos y las alternativas reales.

Ante cualquiera de estas situaciones tienes derecho a pedir una segunda opinión y a acceder a tu historia clínica completa, que la Ley 41/2002 te reconoce. El consentimiento informado debe firmarse con antelación, idealmente al menos veinticuatro horas antes de la intervención, y detallar los riesgos y las alternativas reales; firmarlo no exime al cirujano de su responsabilidad profesional si la técnica falló. Ese es el punto de partida para saber si hay caso.

Qué secuelas puede dejar una mala praxis en cirugía vascular

El alcance de una negligencia vascular va desde lo reversible hasta lo catastrófico. Entre las secuelas y lesiones que valoramos con el perito médico están la pérdida de un miembro por amputación, el daño isquémico permanente, las secuelas neurológicas tras una cirugía cardiovascular, el dolor crónico, el perjuicio estético y funcional, la necesidad de prótesis y adaptaciones y, en los casos más graves, el fallecimiento del paciente.

Cada uno de esos daños tiene una traducción jurídica y económica. Por eso el primer paso siempre es medir bien el daño: sin una valoración seria, ninguna reclamación se sostiene.

Cómo demuestra el abogado una negligencia en cirugía vascular

Reclamar una mala praxis no es rellenar un formulario, es construir una prueba sólida. Nuestro proceso es siempre el mismo, para que sepas en todo momento por dónde vas.

El proceso empieza por reunir tu historia clínica completa: el consentimiento informado, el protocolo quirúrgico, las pruebas de imagen vasculares y los informes de la evolución. La cronología de las decisiones suele ser decisiva. Es tu derecho tenerla y, si el hospital te la niega o la retrasa, la reclamamos por ti.

Con esa documentación, un perito médico independiente valora si la actuación respetó la lex artis y si el daño era evitable. Ese informe pericial es la pieza clave de cualquier reclamación por responsabilidad sanitaria: es lo que acredita la relación de causa efecto entre el acto médico y el daño. Sin él, no hay caso que se sostenga ante los tribunales.

A partir de ahí elegimos la vía correcta:

  • Si el daño ocurrió en la sanidad pública, se reclama por responsabilidad patrimonial de la Administración (Ley 40/2015). El plazo general es de un año desde que las secuelas quedan estabilizadas.
  • Si fue en un centro o médico privado, se reclama por la vía civil (art. 1902 del Código Civil), también con un plazo de un año, o la contractual cuando proceda, frente al profesional, el centro o su aseguradora.

En la mayoría de casos se negocia primero con la aseguradora y solo se acude a los tribunales si no hay un acuerdo justo. Tú decides con toda la información delante.

La vía penal cuando el daño es muy grave

En una especialidad de tan alto riesgo, los daños a veces son catastróficos o terminan en fallecimiento. En esos casos, además de la reclamación económica, puede caber la vía penal por imprudencia profesional. El Código Penal castiga como delito las lesiones (art. 152) y el homicidio (art. 142) por imprudencia grave, con penas que pueden incluir prisión, multa e inhabilitación para el ejercicio de la profesión.

No es la vía habitual, porque la mayoría de casos se resuelven por la vía patrimonial o civil, más ágil para obtener la indemnización. Pero si la conducta fue especialmente descuidada, una denuncia y una sentencia condenatoria pueden tener sentido. Los tribunales, desde el Tribunal Supremo hasta las audiencias provinciales de la Comunidad de Madrid y de otras regiones, han apreciado responsabilidad en casos de trombosis no prevenida, de fallo en el seguimiento postoperatorio o de fallecimiento evitable, y cuando hay una muerte los familiares perjudicados pueden reclamar. Lo valoramos contigo, buscando justicia, sin prometerte un resultado.

Abogados de cirugía cardiovascular en toda España

No necesitas tener el despacho en tu ciudad. Trabajamos con pacientes de toda España y la mayor parte del proceso se hace sin que tengas que moverte. Nos ocupamos de pedir la documentación, coordinar al perito médico y llevar la reclamación de principio a fin. Tú te centras en recuperarte.

Como víctima de una negligencia tienes unos derechos concretos, y hacerlos valer no debería depender de tener cerca a un buen abogado. Por eso llevamos casos de mala praxis en cirugía vascular y cardiovascular en cualquier comunidad, tanto en la sanidad pública como en la privada.

Indemnización por negligencia en cirugía vascular: qué puedes reclamar

La indemnización busca reparar todo el daño, no solo una parte. Con carácter orientativo se calcula tomando como referencia el baremo de la Ley 35/2015, el mismo que se usa en accidentes, adaptado a cada caso. Se valora:

  • Los días de ingreso y de recuperación.
  • Las secuelas permanentes, incluida la pérdida de un miembro.
  • El perjuicio estético y funcional.
  • El lucro cesante, si el daño afecta a tu capacidad de trabajar.
  • Los gastos de tratamiento, prótesis, adaptación del hogar y cuidados futuros.

Esta compensación se dirige tanto al paciente como, en caso de fallecimiento, a los familiares perjudicados. No podemos darte una cifra exacta sin ver tu documentación, y desconfía de quien te la prometa. Para hacerte una idea inicial, usa nuestra calculadora de indemnización. Es un punto de partida, no una cifra cerrada: en secuelas graves, la cifra real se ajusta con la pericia y las necesidades de por vida.

Plazos para reclamar: no lo dejes pasar

El tiempo corre, y este es el error que más casos buenos echa a perder. La acción tiene un plazo de prescripción, por regla general de un año, pero no siempre empieza a contar el día de la operación: en muchos casos cuenta desde que las secuelas quedan estabilizadas, algo que en estos casos graves puede tardar. En un fallecimiento, desde el momento del deceso. Como cada situación es distinta, cuanto antes lo consultes, más fuerte llega tu reclamación. Compruébalo en nuestro apartado de plazos.

Por qué elegirnos

Trabajamos solo negligencias médicas, con peritos médicos expertos desde el primer análisis. En una especialidad de alto riesgo, distinguir la complicación asumible del error evitable es justo nuestro trabajo, y eso marca la diferencia a la hora de sostener un caso. Sabemos también que, tras una intervención tan dura, plantearse una reclamación pesa, también por lo económico. Por eso planteamos el proceso de forma que el coste no sea el motivo por el que renuncies a reclamar lo que es tuyo. Te lo explicamos con transparencia antes de dar cualquier paso, sin letra pequeña y sin promesas vacías.

Preguntas frecuentes

Me dijeron que la amputación era inevitable, ¿puedo reclamar igual?
Puede que sí. La clave está en si la isquemia se trató a tiempo o si se retrasó de forma evitable. Un perito médico revisará la cronología para determinar si se pudo salvar el miembro.

Firmé un consentimiento que hablaba de estos riesgos, ¿eso me impide reclamar?
No necesariamente. El consentimiento informa de riesgos propios de la técnica, pero no cubre un error evitable en su ejecución ni un fallo de vigilancia. Son cosas distintas.

¿Cómo se distingue una complicación de una negligencia médica?
Con un análisis pericial. La complicación es un riesgo asumido y bien manejado; la negligencia es un daño evitable o mal tratado. Esa diferencia es la que estudia el perito médico.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar?
Por norma general, un año desde que las secuelas se estabilizan, o desde el fallecimiento en su caso. No conviene apurar el plazo.

No me explicaron bien los riesgos de la operación, ¿eso cuenta?
Puede contar. El consentimiento informado es obligatorio y debe recoger los riesgos específicos y las alternativas del procedimiento (Ley 41/2002). Un consentimiento inexistente o incompleto puede ser, por sí mismo, motivo de reclamación.

¿Qué riesgos tiene una cirugía vascular o cardiovascular?
Los riesgos conocidos incluyen trombosis, embolia, isquemia, sangrado, infección de la herida o del injerto, lesión de un vaso y complicaciones cardíacas. Que aparezca uno de estos riesgos no significa por sí solo que haya negligencia: lo que se analiza es si se previno, se vigiló y se trató como marca la buena práctica.

¿Cómo se demuestra una negligencia en cirugía vascular?
Con cuatro elementos: que existía el deber de atenderte conforme a la lex artis, que se incumplió ese deber, que sufriste un daño y que hay un nexo causal directo entre el fallo y el daño. El informe de un perito médico es la prueba que sostiene esos cuatro puntos.

¿Tengo que demandar al cirujano vascular?
No siempre. La mayoría de reclamaciones van por la vía patrimonial o civil contra el centro o su aseguradora, no contra la persona. La vía penal se reserva para los casos más graves.

Si una cirugía vascular o cardiovascular te dejó un daño evitable, cuéntanos tu caso. Lo estudiamos con un perito médico y te decimos con sinceridad si podemos ayudarte.

Enlaces útiles: negligencia cardiológica · negligencia por errores quirúrgicos · negligencia anestésica · plazo para reclamar.

Cómo trabajamos

Primero estudiamos, luego reclamamos.

Antes de dar ningún paso, un perito médico revisa tu historia clínica y valoramos si el daño se pudo evitar. Si vemos recorrido, peleamos por la indemnización que te corresponde; si no lo vemos, te lo decimos de frente.

Trabajamos con pacientes de toda España y llevamos casi todo el proceso sin que tengas que moverte. Nos ocupamos de pedir la documentación, coordinar al perito y llevar la reclamación de principio a fin.

Lo primero, porque corre

El plazo para reclamar no espera a que estés listo.

La ley pone un límite y, cuando pasa, ya no hay nada que hacer aunque tuvieras razón. Por eso va aquí arriba y no escondido en una pregunta frecuente.

Sanidad pública1 año

Desde que el daño se estabiliza. Responsabilidad patrimonial.

Sanidad privadaHasta 5 años

Según el tipo de responsabilidad. Vía civil.

La claveCuándo arranca

El reloj no empieza el día del error, sino cuando el daño queda determinado.

Las tres vías para reclamar

Cada vía tiene su propio procedimiento y su propio plazo. Se decide según dónde y cómo se produjo el daño.

01 · pública

Vía administrativa

Responsabilidad patrimonial
  • Cuando el daño ocurre en la sanidad pública, frente a la Administración.
  • Conforme a la Ley 40/2015.
  • Plazo general de un año desde la estabilización de las secuelas.
  • Empieza con una reclamación administrativa previa.
02 · privada

Vía civil

Responsabilidad civil o contractual
  • Cuando el daño se produce en la sanidad privada, frente al médico, la clínica o su aseguradora.
  • Por el artículo 1902 del Código Civil, con plazo de un año.
  • O por la vía contractual, con un plazo más amplio.
  • El informe pericial sostiene la demanda.
03 · penal

Vía penal

Imprudencia profesional grave
  • Reservada a los casos más graves de imprudencia profesional.
  • Por los artículos 142 y 152 del Código Penal.
  • No es la vía habitual: la mayoría se resuelve por la patrimonial o la civil.

Elegir mal la vía puede hacer perder un buen caso. Por eso determinamos el ámbito correcto desde el principio.

Cómo trabaja un despacho de negligencias médicas

Construimos la prueba, paso a paso.

Reclamar una mala praxis no es rellenar un formulario. El proceso es siempre el mismo, para que sepas en todo momento por dónde vas.

01 / 04

Escuchamos tu caso

Reunimos la documentación, empezando por tu historia clínica completa, los informes de alta y las pruebas.

02 / 04

Un perito lo analiza

Un perito médico independiente estudia si hubo un error y si ese error causó el daño. Sin un buen informe pericial, una reclamación por negligencia médica no se sostiene ante los tribunales.

03 / 04

Elegimos la vía

Si el daño ocurrió en la sanidad pública, se reclama por responsabilidad patrimonial. Si fue en la privada, por responsabilidad civil. En los casos más graves cabe también la vía penal.

04 / 04

Reclamamos y te acompañamos

Reclamamos la indemnización y te acompañamos hasta el final, negociando con la aseguradora o litigando según convenga a tu caso.

En muchos asuntos se negocia primero con la compañía de seguros del hospital o del médico, y solo se acude al juzgado si no hay un acuerdo justo. Tú decides siempre con toda la información delante.

Tipos de caso que reclamamos

Sin nombres y sin cifras: el tipo de negligencia y la vía por la que se reclama.

Retraso de diagnóstico oncológico

Vía civil · sanidad privadaSe valora la pérdida de oportunidad terapéutica cuando el diagnóstico llega tarde.

Lesión en cirugía programada

Responsabilidad patrimonial · sanidad públicaSe estudia si la secuela era evitable a partir del informe pericial.

Falta de consentimiento informado

Vía civil · sanidad privadaSe analiza el daño derivado de una información insuficiente antes del tratamiento.

Infección tras una intervención

Responsabilidad patrimonial · sanidad públicaSe revisa si hubo un fallo en los protocolos de asepsia.

Cada caso es distinto y su resultado depende de sus circunstancias. Estas categorías son orientativas y no garantizan un resultado.

Cuéntanos qué pasó. Te decimos si hay caso.

Sin compromiso y con criterio. Revisamos tu situación y te orientamos sobre la vía y el plazo antes de que decidas nada.