Un despacho especializado en negligencias de neurología
Somos un despacho de abogados especializado en negligencias médicas y defendemos al paciente y a su familia en casos de mala praxis en neurología en toda España. Un ictus tiene una ventana de pocas horas: dentro de ese margen hay tratamientos capaces de disolver el coágulo o retirarlo y de salvar buena parte del cerebro. Fuera de ese margen, el daño se vuelve irreversible. Lo primero que hacemos es estudiar tu caso con la historia clínica delante y decirte con honestidad si hubo un error médico que se pueda reclamar.
Cuándo un ictus mal atendido es una negligencia médica
No todo ictus con mal desenlace es una negligencia. El ictus, o accidente cerebrovascular, puede dejar secuelas incluso con una atención correcta. Hablamos de negligencia médica cuando la actuación se aparta de la lex artis, es decir, del estándar que la medicina exige en cuanto a rapidez de diagnóstico y de tratamiento, y ese error causa al paciente un daño evitable.
Para que exista responsabilidad sanitaria tienen que darse tres piezas: que hubo un error, que ese error incumplió la buena práctica y que existe una relación de causa a efecto entre el fallo y el daño. La clave neurológica casi siempre es la misma: el factor tiempo. Y ese factor se puede documentar hora a hora en la historia clínica, lo que convierte una sospecha en una reclamación sólida.
Un ictus es una emergencia: la ventana de tratamiento
Un ictus es una emergencia médica en la que cada minuto sin tratamiento agrava el daño cerebral, porque el cerebro pierde millones de neuronas por minuto mientras una parte se queda sin oxígeno. Por eso existe el código ictus, un protocolo que activa de forma urgente a la unidad y al equipo de neurología en cuanto se sospecha el cuadro.
Los tratamientos que reabren el vaso, la fibrinólisis para disolver el coágulo o la trombectomía para retirarlo, son eficaces sobre todo dentro de las primeras horas, en general las primeras cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas. Un retraso en reconocer los signos, en hacer el TAC o la resonancia magnética o en activar el protocolo puede cambiar por completo la vida de una persona y la de toda su familia.
Sabemos lo duro que es. La persona que era autónoma se ha quedado con una parálisis, con problemas para hablar o con una dependencia que nadie esperaba. Y a esa pérdida se suma una duda que no deja dormir: ¿se hizo todo lo que se debía, y a tiempo? Tienes derecho a una respuesta clara sobre si hubo una mala praxis. Cuéntanos tu caso y sal de dudas.
Errores y mala praxis más frecuentes en neurología
En las reclamaciones neurológicas por ictus se repiten fallos como estos:
- Atribuir los síntomas del ictus (cara torcida, debilidad súbita en un brazo, dificultad para hablar, un vértigo o pérdida de visión repentina) a un mareo, a la tensión o a la edad.
- Retraso en hacer el TAC o la resonancia magnética que confirma el ictus.
- No activar el código ictus dentro de la ventana de tratamiento.
- Demora en administrar la fibrinólisis o en derivar para una trombectomía.
- Hemorragias cerebrales no detectadas a tiempo o confundidas con otra cosa.
- Meningitis o infecciones del sistema nervioso diagnosticadas tarde.
- Complicaciones evitables en neurocirugía o falta de seguimiento posterior.
No todos estos casos son negligencia, y te lo diremos con franqueza. Pero cuando los síntomas eran claros y aun así se perdieron horas decisivas, hay razones de peso para reclamar.
Qué secuelas y daño cerebral puede dejar
Cuando un ictus se atiende tarde, el daño cerebral puede ser permanente. Entre las secuelas que valoramos con el perito médico están la parálisis o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, los problemas de habla, el deterioro cognitivo, la dependencia de terceros y trastornos como la heminegligencia, una alteración neuropsicológica que hace que el paciente ignore un lado del espacio o no reconozca parte de su propio cuerpo. En los casos más graves, el ictus lleva al fallecimiento.
Todas estas secuelas exigen rehabilitación, ayudas técnicas y, muchas veces, la adaptación del domicilio. Cada uno de esos daños tiene una traducción jurídica y económica, y por eso el primer paso siempre es medir bien la consecuencia del error sobre la vida del paciente.
Cómo demostramos la negligencia en un caso de ictus
Reclamar una mala praxis no es rellenar un formulario, es construir una prueba sólida. Todo empieza por la historia clínica completa, con las horas registradas: cuándo llegaste, cuándo te vieron, cuándo se pidió la prueba de imagen y cuándo se actuó. En un caso de ictus esos tiempos son la prueba principal. Si no tienes la documentación, te ayudamos a solicitarla, porque es tu derecho.
Después interviene el perito médico. Un perito de neurología revisa el caso y determina si la actuación se ajustó a la lex artis o si, con esos síntomas, se debió actuar antes. Ese informe pericial es lo que sostiene la reclamación frente al hospital o la aseguradora y lo que acredita la relación de causa a efecto entre la demora y el daño. En los ictus es muy habitual la pérdida de oportunidad: aunque no se pueda garantizar que la persona se habría recuperado del todo, el retraso le quitó una posibilidad real de un mejor resultado, y eso se indemniza.
La vía depende del ámbito. En la sanidad pública se reclama por responsabilidad patrimonial de la Administración según la Ley 40/2015, con un plazo de un año desde que las secuelas se estabilizan. En la privada, la vía es civil por el artículo 1902 del Código Civil, frente al médico, el centro o su aseguradora. En muchos casos se negocia primero con la compañía y solo se acude a los tribunales si no hay un acuerdo justo.
Abogados de negligencia neurológica en toda España
No necesitas tener el despacho en tu ciudad. Reclamamos frente a la sanidad pública y frente a centros privados en cualquier comunidad. Nos ocupamos de pedir la documentación, coordinar al perito médico y llevar la reclamación de principio a fin, sin que tengas que moverte. Como víctima de una negligencia tienes unos derechos concretos, y hacerlos valer no debería depender de tener cerca a un buen abogado.
Indemnización por negligencia neurológica: qué puedes reclamar
La indemnización busca reparar todo el daño. Con carácter orientativo se calcula tomando como referencia el baremo de la Ley 35/2015, adaptado a cada caso. Se valora:
- Las secuelas neurológicas: parálisis, problemas de habla, deterioro cognitivo, dependencia de terceros.
- La necesidad de rehabilitación, ayudas técnicas y adaptación del domicilio.
- El daño moral por lo que se ha perdido.
- El lucro cesante, cuando la persona ya no puede trabajar como antes.
- En caso de fallecimiento, la indemnización que corresponde a los familiares.
No podemos darte una cifra exacta sin ver tu documentación, y desconfía de quien te la prometa. Para una primera aproximación usa nuestra calculadora de indemnización, recordando que la cantidad final depende del informe pericial.
Plazos para reclamar: no lo dejes pasar
El tiempo corre, y este es el error que más casos buenos echa a perder. Como regla general hay un año de plazo, que en la sanidad pública cuenta desde que las secuelas se estabilizan. En la vía civil los plazos pueden ser distintos según el tipo de responsabilidad. Como cada situación cambia, revísalo cuanto antes en nuestra guía de plazos, porque perder el plazo cierra la vía.
Por qué elegirnos
Somos un despacho especializado en negligencias médicas, con peritos de neurología que saben leer una historia clínica y reconstruir los tiempos de un ictus. Ese criterio médico es lo que convierte una sospecha en una reclamación sólida. Actuamos con honestidad: si no vemos negligencia, te lo decimos. Y si la hay, planteamos el asunto de manera que el coste no sea lo que te impida reclamar lo que es justo. Lo primero es escuchar tu historia.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo hay para tratar un ictus?
La medicina habla de una ventana de pocas horas, en general las primeras cuatro horas y media, para los tratamientos que reabren el vaso. Precisamente por eso el retraso pesa tanto: la historia clínica muestra si se actuó dentro de ese margen o si se perdió.
¿Qué significa negligencia en neurología?
Significa que la atención a un problema neurológico, como un ictus, no respetó la lex artis y ese fallo causó o agravó un daño evitable. Puede ser un diagnóstico tardío, no activar el código ictus o una demora en el tratamiento.
¿Cómo se demuestra una negligencia neurológica?
Con la historia clínica, los tiempos registrados y un informe de un perito médico que valora si la actuación respetó la lex artis. Hay que probar que se actuó por debajo de lo exigible y que ese fallo causó o agravó las secuelas.
¿Puedo reclamar si me mandaron a casa y luego tuve un ictus?
Puede haber base para reclamar si acudiste con síntomas neurológicos, no se hicieron las pruebas adecuadas y después se confirmó el ictus. Es un patrón que también vemos en las negligencias en urgencias y en el retraso en el diagnóstico.
¿Y si el ictus fue hace tiempo?
Depende del plazo y de cuándo se estabilizaron las secuelas. Conviene revisarlo cuanto antes, porque el año de plazo puede empezar a contar en momentos distintos según el caso.
¿Cuánto tiempo tengo para reclamar?
En la sanidad pública, un año desde la estabilización de las secuelas. En la privada, los plazos civiles cambian. Revísalo cuanto antes con nosotros para no perder la vía.
Si un ictus o un problema neurológico grave se atendió tarde, cada semana cuenta también para reclamar. Cuéntanos tu caso y lo estudiamos contigo.
Enlaces útiles: negligencia en urgencias · retraso en el diagnóstico · reclamar un fallecimiento · plazo para reclamar.